
St. Albans College, Buenos Aires
FELICITACIONES A NUESTRO EQUIPO DE SEVEN QUE ANOCHE SE CORONÓ
CAMPEÓN EN EL SEVEN DE OLIVOS, GANANDOLE AL SIC POR 24-19 EN LA FINAL ( Y DEJANDO
EN EL CAMINO A LOMAS, PUCARA Y PUEYRREDON)..
CONGRATULATIONS!!
GLORY GLORY PHILOMATHIANS, AND WE´LL SCORE ANOTHER TRY!!!
SAN ALBANO CAMPEÓN DEL SEVEN NOCTURNO DE OLIVOS!
Semifinales:
San Albano 21 - 5 Pueyrredón
SIC 21 - 17 Olivos
Final:
San Albano 24 - 19 SIC
Arbitro: Ricardo Lamastra
San Albano: Tomás Francis, Gonzalo Alvarez Comotti, Gonzalo García Castaño, Marcelo Pelandini, Brian Elder (c)(A), Baltasar Lovera y Carlos Pelandini.
SIC: Juan Angelillo, Martín Schusterman, Marcelo Sdiza, Bruno Vitale, Juan Poncio, Mariano Díaz de Vivar y Germán Cilley.
Síntesis Primer tiempo: 1' try Schusterman c/ Poncio, 2' try García Castaño
c/ Marcelo Pelandini, 5'try Cilley c/ Poncio, 9' try Alvarez Comotti c/ Marcelo
Pelandini.
Segundo Tiempo: 5'try Cilley, 7' try Marcelo Pelandini, 10'try Pieroni (Boki).
Cambios: Segundo Tiempo: 2' Gabriel Pieroni (Boki) por Gonzalo Alvarez Comotti,
5' Nicolás Baldo por Mariano Díaz de Vivar (S).
atodorugby.com escribió:
San García Castaño
San Albano venció a Pueyrredón 21 a 5 con tres tries de Gonzalo García Castaño, quien de más está decir, fue una pesadilla para los de Boulogne cada vez que recorrió el costado izquierdo de la cancha. De esta manera, el conjunto del sur bonaerense no sólo se da el gusto de estar en la final sino también de derrotar a Lomas y a Pucará, en dos encuentros clásicos de la zona. El cotejo tuvo trámite favorable a Pueyrredón, que acorraló a San Albano cerca de su ingoal. Por su parte, los vencedores sólo atinaron a jugar por los costados apostando a la velocidad de Brian Elder por derecha y Gonzalo García Castaño. No defraudaron los hombres del sur, aportando muy buen tackle en la marca y velocidad y sorpresa en el contraataque. El complemento fue completamente propicio para San Albano, que supo aguantar la presión de Pueyrredón logrando marcar los dos tries que finalmente le dieron el triunfo. La revelación del Seven de Olivos llegó más lejos de lo pensado y quizás de lo imaginado por los propios jugadores, quienes a esa altura estaban a un paso de lograr la hazaña.
Carlos Toral
LOS SANTOS VIENEN MARCHANDO
Sí. San Albano campeón del seven de Olivos. ¿Quién se lo iba a imaginar?. Tal vez nadie, es cierto, ni los propios jugadores. Pero lo impensado sucedió. Y eso es lo lindo que tiene el deporte, que nunca se sabe. Ningún resultado está puesto hasta que no se escucha el pitazo final del referí. Por eso no están de más esos refranes que dicen "nunca digas nunca", o aquel que hace mención a "no te des por vencido ni aún vencido". Y así lo entendió San Albano, que no se llevó más de lo que vino a buscar. Es cierto que a priori nadie hubiese acertado dicho pronóstico. Lo cierto es que los sureños mostraron a las claras que el título de campeón no les quedó grande. Es verdad, ayudados por la suerte por momentos, aunque también acompañándola en forma eficiente. "Ganamos por la seriedad con que tomamos dicho certamen. No vinieron los que pudieron, sino los titulares", manifestó eufórico Brian Elder, al término de la final ante el SIC. Si bien es cierto que las frases luego de culminado un encuentro suenan redundantes y caen en lo chabacano, éste no fue el caso de los jugadores consagrados. Porque se trataba de un campeón atípico, con protagonistas con hambre de gloria y dispuestos a contestar frente a cualquier micrófono o grabador que se les pusiera adelante. Es que para los jugadores de San Albano, el hecho de ser el centro de atracción no es moneda corriente. Por ello, tal vez sea más fácil explicar los motivos de tanta alegría. "Salir campeón no estaba en nuestros planes". El que se sinceró fue Tomás Francis, quien no lograba salir de su asombro una vez culminado el encuentro final. "Las instancias decisivas fueron durísimas y nuestra actitud fue la que nos llevó a la consagración", aclamaba Carlos Pelandini. Más conservador fue aún el capitán al manifestar que "no sé si alguna vez vamos a repetir una actuación como la de hoy". De todas maneras y más allá de un supuesto sinceramiento del jugador, queda claro que esta frase le da más valor al título obtenido. Y ni hablar si se tiene en cuenta los pasos que se dieron para lograr el primer lugar. "No sólo salimos campeones, sino que también eliminamos a Pucará y a Lomas, dos clásicos adversarios de barrio", explicaba Elder para darle aún más trascendencia a una noche inolvidable. Los tres jugadores entrevistados por "atodorugby.com" coincidieron a la hora de dejar de lado la casualidad por el logro del cual se hicieron acreedores. Tanto Elder, Pelandini y Francis prefirieron hablar de merecimiento y concordaron en que la consagración no fue producto del azar sino de un proceso de trabajo que comenzó dos semanas atrás, mientras el primer seven organizado por la URBA se desarrollaba en las instalaciones del Club Atlético San Isidro. Los motivos dados por los mismos se podían simplificar en los siguientes conceptos: suplir deficiencias, buen juego, mantener la base del seven anterior y buena preparación. Todo rondaba alrededor de dichas expresiones bajo rostros que no podían ocultar su felicidad. "Le fuimos tomando la mano a este tipo de torneos y tuvimos especial cuidado en los relevos", aclaró Elder. Y vaya si es verdad. San Albano superó escollos sumamente complicados y sin dejar ningún tipo de dudas. Por eso los jugadores merecen disfrutar de tamaña alegría. Y el aficionado también debe estar agradecido. Porque el rugby da estas posibilidades: no siempre mandan los mismos. Entonces todo es más emotivo y no se cae en la monotonía. Esta vez le tocó a San Albano, el año pasado a Belgrano. Veremos que nos depara el destino, aunque seguramente que desearíamos que nos siga sorprendiendo. Por el bien de este apasionante deporte... y del espectador.
Carlos Toral